20/02/18 Centroamérica

El Cruce por Centroamérica parte 4

Costa Rica

Así el 7 de Octubre Pagué mis respectivos tres dolares para salir de Nicaragua y entrar a Costa Rica. En las oficinas de migración me hicieron un par de preguntas e inmediatamente me estamparon el pasaporte para entrar sin problemas y sin costo alguno, fue muy sencillo. Me dirigí al primer pueblo que se llama La Cruz y como ya me habían advertido del alto costo de todo iba preparado para acampara donde sea.

Carretera de Costa Rica

Costa Rica tiene una vegetación abundante como casi todo Centroamérica así que sólo me era posible acampar en los patios de las casas. Los bomberos son nada amigables y mucho menos hospitalarios, es como si la industria del turismo hubiese corrompido toda esa institución. Sin embargo, siempre se encuentra uno buena gente, los maes -¡pura vida! Como no me iba alcanzar con el presupuesto que llevaba, acampé primero en una estación de policía los cuales no me vieron con muy buenos ojos pero me permitieron acampar a un lado sin siquiera dirigirme la palabra. Me toco recorrer grandes distancias, así conocí gasolineras, y también al buen Dani Salazar de la municipalidad de Cañas, una comunidad muy solidaria, toda esa región de Costa Rica estaba en contingencia debido a los estragos de la tormenta Nate, comunidades enteras habían quedado sin hogar y los de Cañas se unieron para llevar víveres, ropa y apoyo a toda la región. La noche que me quedé en Cañas me brindaron comida y donde poner mi carpita. En otra ocasión me encontré con una hilera de autos de kilómetros y kilómetros, parecía interminable.

Hilera de autos kilométrica por puente roto

Mientras avanzaba libremente en mi bici me preguntaba si podría pasar, hasta que llegué al corazón del problema, un puente se había roto y la carretera estaba bloqueada.

Puente roto

Al intentar cruzar los trabajadores constructores de caminos inmediatamente me echaron una mano, cargaron la bici mientras el de la máquina cavadora ponía montones de arena para que pudiéramos pasar, todo un trabajo en equipo por la pura solidaridad de ver pasar a un ciclo viajero al otro lado del puente.

Gente solidaria

Sí esa es la gente que verdaderamente vale la pena conocer. Así iba avanzado a paso rápido para gastar lo menos posible, saliendo de Uvitas me encontré un supermercado, aproveché para abastecerme, cuando salí de hacer compras me encontré con otra bici equipada de ciclo viajero, así que mientras guardaba los víveres que había adquirido salio el buen Stefan un ciclo viajero alemán, era casi de mi estatura y de mi edad, así que seguimos juntos platicando de vez en vez, en una de esas sin saber cómo, él se atoró en una de mis maletas y perdió el equilibrio, yo también perdí el equilibrio pero logré al final controlar la bici en lo que pasó todo eso, cuando volteé Stefan se encontraba rodando fuera de la bici y de la carretera cuesta abajo metiéndose en la maleza, no tardo nada cuando salió entre gateando y escalando la pequeña cuesta, diciendo que estaba bien, tonto Stefan decía, qué le pasa a Stefan… seguía diciendo, Stefan mal ciclista…- hummm me dejo un poco desconcertado… montó en su bici y salió lo más rápido que pudo, no tardó ni 5 minutos pedaleando a toda velocidad cuando vi como salia del camino para volver a caerse… por favor! Pensé, qué es lo que pasa aquí, me aseguro que se encontraba bien y continuamos, con la adrenalina que llevaba iba mucho más fuerte que yo, así que lo vi alejarse cuando empezó a llover con mucha fuerza, me detuve para proteger mi sillín de cuero, y continué en medio de una tormenta donde no se podía ver bien, los autos y trailers pasaban muy cerca, así que me abrí un poco más para detenerlos o hacerlos que se abran más al rebasarme. A la entrada de Rio Claro lo vi en la esquina de un edificio esperándome, así que me dirigí hacia él. Me dijo que rentaría un cuarto en el hotel de enfrente, normalmente son cuartos de dos camas así que si quería podía ocupar una… acepté la invitación inmediatamente. Stefan a pesar de las locuras que le vi hacer en la carretera es un viajero muy ordenado, cuida muy bien su bici y le aprendí varios trucos de como mantener mejor la cadena y el sistema de engranes.

Salida del hotel hacia la frontera con Stefan

Al día siguiente salimos esperando alcanzar la frontera con Panamá, en el camino encontramos a un rutero (ciclista de ruta) y al conversar con él me preguntó si llevaba ya el carnet de la vacuna contra la fiebre amarilla… ninguno de los dos lo llevaba, nos recomendó que lo tramitáramos antes de pasar a Panamá porque seguro ahí nos lo pedirían… ufff un contratiempo pensé… no se preocupen nos dijo, aquí en Costa Rica es el único país en el mundo donde se aplica la vacuna gratis a extrangeros (era obvio que el mae nunca había salido de su pequeño mundo), como sea cuando llegamos al hospital nos dijeron que eso era falso, había que comprar la vacuna en una droguería (farmacia) y la aplicación tal vez si podría ser gratis jajaja… la verdad es que no me causó ninguna gracia, fuimos a las droguerias del pueblo llamado Cd Nelly y en todas nos dijeron que tardaban hasta una semana en tener la vacuna ya que era bajo pedido y el costo era de ¡$130.00 d o l a r e s! ¿Qué qué? Uff! Quede completamente helado… Mientras que Stefan con la mano en la cintura dijo ah aquí está más barato que en Alemania… – yo haré el intento de cruzar así amigo – le dije muy angustiado mientras el sacaba su tarjeta para hacer el pedido de la mentada vacuna. Nos dependimos y salí lo más rápido que pude pensando como le haría si no me dejaban pasar, ciento treinta dolares… recordé las mentirosas palabras del mae… “Costa Rica es el único país…” bah! ¡Pamplinas! Otra era también mi preocupación pues había escuchado que la frontera con Paso Canoas era la más transitada de Centroamérica… cuando llegué no había gente haciendo línea ni para entrar ni para salir… vaya, otra mentira, parece que éstos pobres maes les crean una realidad muy mae que existe sólo en el “imaginario de colectivo o de masas”.

playa de Costa Rica

caminos de Costa Rica

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