7 julio, 2016

De Jiménez a Delicias

De Jiménez a Delicias

Camargo

El camino a Camargo es también muy amplio y seguro además de que se van apreciando las miles de hectáreas de nogales por todo ese rumbo. Salí algo temprano de Jiménez eran quizá como las 9 o 9:30 am, al cabo de algunas horas el calor empezó a sentirse con bastante intensidad. Como a las tres de la tarde ya estaba a tres kilometros de Camargo, decidí detenerme en un pequeño restaurante que estaba en el camino para refugiarme un rato del calor y no llegar de mal humor a la ciudad, aprendí que es mejor llegar un poco descansado y de buen ánimo jeje… Mientras estaba en el restaurante pedí un burrito de carne deshebrada y mientras me lo devoraba empezó a soplar un viento que parecía se iba a llevar el restaurante, me dejaron meter la bici porque había amenaza de tormenta, en un momento pasó de un calor tremendo a un ambiente huracanado. Ahí me puse a platicar con uno de los traileros que me interrogo con las preguntas de rigor ¿de donde vienes; a dónde vas; cuanto tiempo llevas…? Platicamos un buen rato de la carretera, de sus condiciones, él venía de La Junta e iba a Monterrey de donde era originario, al terminar su comida y nuestra plática se levanto y pagó su cuenta y la mía ¡Que maravilla, gracias! Eso nomas para que se nos quite el prejuicio de que los de Monterrey son codos!

Centro de Ciudad Camargo

Entre en la ciudad Camargo recién llovida así que estaba muy agradable el clima. Me dirigí al centro y ahí pregunté por los bomberos para conseguir refugio, el joven al que le pregunté me mandó con el señor de los elotes ya que segú él era el mero efectivo para esas cuestiones. Estaba en la esquina de un parque. Tenía el aspecto de un pirata, como de unos 60 años, un arete, pañoleta en la cabeza, lentes, cabello largo y una enorme sonrisa. Estaba rodeado de algunos jóvenes, lo salude y le pedí información de los bombero. Se me quedo viendo algo preocupado, cómo si hubiera preguntado algo muy complicado. – No joven, eso a donde quiere llegar está muy lejos, está hasta el otro lado de Camargo… – La verdad es que Camargo se me hizo muy grande al entrar, como que ya me había acostumbrado a ver pueblos más pequeños, pero después de reflexionar recordé que… vamos, venía desde Querétaro, que tan lejos podrían estar los bomberos y así se lo hice ver. Soltó una risotada que seguramente se escucho al otro lado del parque. – Ahora sí me jodiste – dijo el señor muy alegre y me dio las indicaciones para llegar a los bomberos donde me darían las instrucciones para ir al albergue.

Al llegar al albergue quede bastante impresionado, parecía un hotel de lujo, además no estaba ocupado por ninguna persona. Tiene una excelente cocina con refrigerador, estufa y lo necesario para cocinar. Baños con regadera, varias habitaciones y muchas camas. La encargada de turno me dijo que lo ocupan muy poco, quizá para eventos deportivos o en caso de una emergencia.

Albergue en Camargo

Lago Colina

Al día siguiente me dirigí al Lago Colina porque tenía muchas ganas de nadar después de tanto calor por todo mi viaje hasta este entonces. Pero antes pasé a conocer el pueblo de una amiga Sentimental Amparan que vive en Querétaro pero es de ahí, San Francisco de los Cochos.

San Francisco de Cochos
Centro de San Francisco de Cochos
Río de Cochos

Antes de llegar al Lago Colina en el camino me encontré un paletero en un carrito motorizado con el que hice plática, me recomendó ir a los filtros y así lo hice, muy bonito pero había música de banda a todo lo que daba y lo que yo quería era ir a nadar y poder descansar en silencio, así que deje los filtros y me fui en busca nuevamente del Lago Colina donde se supone se podía acampar. Cuando llegue estaba rodeado de pequeños restaurantes y hoteles separados por terrenos y construcciones a medio terminar, el calor era agobiante y empezaba a desesperarme el no encontrar dónde acampar. En eso vi un jardinero al que le pregunte dónde podría acampar, muy amistoso, me hizo algo de plática y me señaló un lote baldío. No me agradó mucho la idea pero me dirigí hacia allá para ver que se podía hacer, no había ni una sombra, pero al fondo había una casa en construcción donde se encontraban dos maestros de obra dándole duro a la chamba, les pregunte si se podía acampara en un kiosko a la orilla del lago dentro del terreno donde ellos estaban y muy amistosos confirmaron mi pedido. Después platicamos un rato, resulto que eran de Jiménez, por supuesto!

Acampando en Lago Colina
Descansando en el Lago Colina
Dentro del kiosko en el Lago Colina
Amanecer en el Lago Colina

Delicias

Después de disfrutar todo un día en el Lago Colina, partí temprano por la mañana rumbo a Delicias, volvi a pasar por Ciudad Camargo donde me re abastecí de agua y frutas para el camino. El terreno es plano como lo ha sido desde mi salida de Parral, Jiménez y Camargo. También muy caluroso y rumbo a Delicias no fue la excepción, la entrada a la ciudad por la autopista 45 no es una experiencia que recomiende, el acotado se termina unos 10 kilómetros antes y los trailers y camiones no tienen mucho espacio debido a que esa parte esta cargada de automovilistas por lo que tuve que ir por un costado en un camino lleno de piedras y espinas. Después de unos 8 kilómetros la rueda trasera pincho y tuve que parar en una gasolinera que por suerte me quedaba justo de paso. El calor era agobiante. Fui entrando a la ciudad como a las 4 de la tarde, era muy grande. Cuando miré el mapa en mi celular me di cuenta que las calles están trazadas en diagonal, otras verticales, horizontales, en círculos (glorietas), en rombos (parques)y un anillo ovalo las circunda como se muestra en la imagen. No era fácil navegar por esas calles y encontrar una dirección.

Mapa de Delicias

Por fin pude encontrar a los bomberos después de preguntar a varias personas y perderme las mismas veces. Los bomberos llamaron una camioneta de transito para que me llevara al albergue, mientras tanto también llamaron a un reportero de una radio difusora para que me entrevistaran, lo que para mi fue una sorpresa, al principio no los vi muy sorprendidos de mi viaje en bici y resulto que les gustó tanto la idea que llamaron a un agente de la radio, vaya cosa!

El albergue queda fuera de la ciudad, de hecho parece una prisión, cuando íbamos llegando pensé que finalmente me encerrarían por andar pidiendo alojamiento como cualquier indigente, pero me di cuenta que lo que pasa ahí es que sí usan el albergue para alojar a familias enteras muy necesitadas, unas llegan desde Centroamérica y el gobierno de Delicias les da apoyo con alojamiento, que fantástico! Me pareció de muy buena gente ese gesto!

Albergue de Delicias

A mi salida, al platicar con el encargado en turno del albergue me regaló dos camisetas blancas de manga larga para protegerme del calor. Así deje el albergue de Delicias.

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